¿Qué piensan los jóvenes acerca de la
educación escolar?
Recientemente
he escrito acerca del fracaso escolar y el fracaso educativo. Hace unos días
justamente mis alumnos de segundo semestre de bachillerato, como parte de las
evidencias del curso de taller de lectura y redacción 2 redactaron una reseña
argumentativa y crítica sobre un tema de elección libre. Todos hicieron un
trabajo excelente, sin embargo, uno de ellos me sorprendió pues a través de su
escrito logró reflejar su sentir acerca del sistema educativo actual. Leyendo
con atención el texto, podemos darnos cuenta que sus percepciones no están nada
alejadas a la realidad que él y muchos otros jóvenes de bachillerato viven en
sus escuelas.
Transcribo
a continuación copia fiel de la reseña:
Sistema estancado
Desde
mi simple e insignificante punto de vista, la educación no está en un estado óptimo
y podríamos hacer muchas cosas para mejorarlo, cosas muy Fáciles pero difíciles
de cambiar que a estas alturas parece imposible debido a que muchos de los que
están a cargo de la enseñanza tienen la mente cerrada y se rehúsan a considerar
alternativas que podrían ser más eficaces que las actuales. Es por esto que en
esta reseña, hablaré sobre mi opinión acerca de los errores que cometemos al
seguir un modelo antiguo.
Desde
pequeños nos enseñan a prestarle atención a los profesores sin hacer ninguna
reclamación, tomar como la verdad absoluta cada una de sus palabras usando como
excusa que ellos tienen más experiencia que nosotros, implicando junto con
esto, que nunca cometen errores y si les corregimos en algo, no merecemos más
que unos cuantos gritos suyos por haberlo corregido. Pero eso ha cambiado al
pasar de los años, ahora parece que estamos creciendo como sociedad y aceptamos
el hecho de que todos cometemos errores y es normal, es algo común, pero no
notamos que aún hay cosas que nos hace falta ver. La humanidad se estancó por
mucho tiempo cuando no hacían nada más que rezar y negaban todo lo que sería un
gran descubrimiento o algo que les ayudara a avanzar como sociedad, llegando a
tal extremo que incluso ejecutaron personas por descubrir cosas nuevas y he
visto escuelas que exclaman una y otra vez orgullosamente que llevan usando el
mismo sistema educativo por más de 100 años, uno que no ha progresado por más
de un siglo, repitiendo la misma historia de antes, en el que si bien se
implementan pequeños cambios y se le añaden ciertas mejoras, la forma de
emplearlas es la misma: el maestro al frente de todos explicando un tema y los
alumnos con sus libretas apuntando. Si los estudiantes, los niños y jóvenes que
van a la escuela a aprender evolucionan y mejoran cada día, ¿por qué nuestro
sistema se mantiene de la misma forma?
Nuestro
sistema educativo actual consiste en que el alumno debe memorizarse diversos
temas, funciones, números, nombres, fechas, lugares, etc, para un tiempo
después vomitar todo en un examen y no volver a usar esa información en su
vida. Para estudiar, los docentes fomentan la memorización, repetir una y otra
vez las líneas de texto, y si bien puede ser útil y más rápido a corto plazo,
termina siendo contraproducente, ya que al recordar cada palabra en ese orden,
no entiendes el significado y puede acabar inutilizando el cerebro. La gente
podría saber que hubo una independencia, pero no una guerra; recuerdan las
palabras, pero no su significado y es esto lo que se debería evitar, pero no,
no es así como crecieron aquellos niños que ahora nos enseñan, ellos crecieron
memorizando y es lo que quieren que hagamos también. Una forma que me parece
más eficaz es aprender los temas, entender los motivos por los cuales se dieron
las situaciones y se obtuvieron esos resultados. Siguiendo esto, no tendríamos
que recordar cosas inútiles como el nombre de los múltiples capitanes que
lucharon en la independencia, recordaríamos en su lugar sus hazañas.
Podríamos
reemplazar las tareas que son específicamente planearlas para hacer después de
la jornada escolar por unas cuantas horas más de estudio: eliminar las tareas
para la casa y salir a las 3:00 o 4:00 de la tarde. Estas tareas eran
originalmente para consolidar los aprendizajes adquiridos en el aula de clase, pero
ya no es esta forma en la que se usan, ahora el profesor, al atrasarse en
responder dudas, imprevistos, y otras cosas, es presionado por la dirección
porque necesita seguir el plan antes marcado y no le queda más remedio que
dejar 4 hojas de problemas que eran en un principio para que todos los
estudiantes hagan junto con el profesor, además de otras 2 que de todas formas
debía dejar para la casa. Sin tareas para la casa, el alumno se sentiría mucho
más cómodo al salir de clases y no tendría tanto estrés por lo que al día
siguiente iría con una mejor actitud y más abierto a recibir información por
parte del docente.
Otro
detalle importante es que a los maestros no parece importarle que el alumno
haya llegado a su resultado, sino la forma en la que llego, por lo que si este
tiene una forma por la cual se le facilita más hacer algo, se lo rechazan y se
ve forzado a aprender un método quizá más complejo. Todos somos diferentes y
tenemos formas distintas de movernos de un lugar a otro: podríamos ir
caminando, arrastrándonos, corriendo o saltando, pero de todas estas formas
llegamos al mismo objetivo, tal vez una forma fue más rápida, tal vez una es
más cansada, pero el resultado es el mismo. Esto es lo mismo cuando intentamos
resolver un ejercicio de matemáticas, a una persona se le puede hacer más fácil
usar diagramas o dibujos, mientras que a la otra se le puede facilitar escribir
números junto con letras y terminan obteniendo exactamente lo mismo. “No quiero
que lo hagas de la forma fácil, quiero que lo hagas como yo quiero” casi los
escucho decir.
Si
bien tenemos excepciones en las que algunos maestros realmente se preocupan por
que sus alumnos aprendan y no solo que hagan la tarea, estos no son todos. Es
también desde mi perspectiva una muestra del error que se ha cometido cuando
pasamos de emocionarnos por ir a la escuela a emocionarnos por salir de ella.
N.
L (2019)



